viernes, 3 de julio de 2009

Día 2: estancia en Madrid

Me levante tarde, del cansancio. Pase un calor horrible en la noche. Mi primo ya se había marchado a trabajar. Yo me quede toda la mañana en su piso. Me duche, desayune y recoloque mi maleta. Aun tenia que comprar algunas cosas de última hora.
Conocí a uno de los compañeros de piso de mi primo (Hugo), a quien aprovecho para saludar y desearle una buena estancia en Cuba (¡¡Pásalo genial!!). A las 15:30h salí. Antes de marcharme, hable con María por teléfono. Entonces me informo de que al llegar al aeropuerto de Narita nos iban a tener en cuarentena por proceder de un país con gripe A. Ninguna gracia, pero confiaba en que las cosas no se torcieran más y saliera todo bien.
Volví a la agencia de viajes, decida a comprarme el JPR. Lo cierto es que no estaba segura de hacerlo, porque María no quiere ir a Kyoto y yo no puedo evitar estar un poco acojonada. “¡¡Pero, qué leches!!” dije “¡¡A la aventura!!” No quiero quedarme sin ir a Kyoto. No quiero tener que arrepentirme… aunque sigo con un poco de miedo. Mi inglés es penoso y de japonés ni idea, snif. El JRP me costo 28.300 yens (unos 221€). La ida y vuelta de Tokio a Kyoto, de billete normal, en Japón cuesta 27.000 yens. Pero el JRP me sirve para viajar todas las veces que quiera durante una semana (también los hay quincenales, de 21 días…) usando las líneas Shinkansen. En la agencia de viajes se puede pagar con tarjeta y no se requiere ningún tipo de documentación (aunque llevar por si acaso el DNI).
Una vez que hice todas mis compras de última hora, decidí irme hasta el jardín botánico de la estación Atocha. Allí me senté para leer un manga que acababa de comprarme. Por cierto, había tortugas de Florida (igual que las que tengo yo en casa) en los estanques.
A eso de las 20h volví al piso de primo. Compre unos ovillos de colores para ponerlos en mi maleta y así distinguirlas del resto. Otra cosa que os recomiendo, para en caso de perdida de vuestro equipaje, es hacerle una foto.
Cada vez estaba más nerviosa. Se acercaba la hora de ir al aeropuerto Barajas. Íbamos a pasar la noche allí, pues teníamos que facturar a las 5h de la mañana. A la 1h ya estábamos allí. Estuvimos dando vueltas y sentándonos de vez en cuando. No veáis lo que me afecta la falta de sueño. Estaba disfrutando como una enana con el carro porta equipaje. Para arriba y para abajo con él ja ja. Hasta qué descubrí como funcionaba, tela. No conseguía subir con él por la cinta teletrasportadora y cuando era para abajo se me iba ^^U. Encontramos una esquina donde tirarnos y allí María intento dormirse hasta que llego el señor de la limpieza con una máquina abrillantadora que no dejaba de limpiar todo el rato la misma zona (¡¡Así de brillante le quedo, claro!! Ja ja). El ruido que metía… pobre María n.n. Yo no dormí en toda la noche. Estuve leyendo.

2 comentarios:

  1. Eso, a la aventura, tienes que ir a Kyoto :)

    Fijate que quedaros en el aeropuerto toda la noche, existen los taxis jajajaja

    ResponderEliminar
  2. Son muy caros. De todos modos nos venía bien aguantar despiertas para ir adaptandonos al horario japones, pues a Japón llegabamos de día. La idea era ir todo el viaje sobadas, para no notar mucho el cambio.

    ResponderEliminar