sábado, 4 de julio de 2009

Día 3 (parte 2): facturación y marcha ¡¡¡Nos vamos a Japón!!!

Desde las 8:25 hasta casi las 14h teníamos mucho tiempo. Demasiado. Estábamos agotadas y se nos cerraban los ojos. Otra vez tuvimos que pasar un control, con una cola impresionante. Aunque esta vez no nos pusieron tantas pegas. Después pasamos por el mostrador de Virgin Atlantic para confirmar y expedir nuestros billetes (por cierto, la compañía con la que fuimos desde Madrid a Londres, era British Airways). A cada una nos comunicaron que nos esperaba un bulto. Lo agradecí saber. Eso quería decir que la maleta no se había extraviado en la escala.
Estuvimos dando vueltas por las tiendas de la T3. Comprobando lo caro que estaba todo, incluso un botellín de agua. Aunque las medicinas y películas y series de TV americanas no pasaba lo mismo (¡¡Naiara!!! ¡¡Iñaki!!! Ese seria vuestro paraíso ja ja).
Cuando por fin pudimos acceder a nuestra puerta de embarque, pude comprobar lo que realmente era un avión. ¡¡Era enorme!!! ¿Cómo algo de esas magnitudes podía mantenerse en el aire? O_O. Por afuera se veía enorme, pero por adentro también impresionaba. Si el avión de BA eran 3 asientos, pasillo y tres asientos, el de VA eran 2 asientos, pasillo, 4 asientos, pasillo y 2 asientos. Además cada pasajero contaba en la parte de atrás del respaldo del asiento justo enfrente con una pantalla. Se podían ver películas (¡¡Y muy recientes además!!!: Los mundos de Caroline, Dragon Ball Evolution, Australia, Monstruos contra Alienígenas y una lista largísima que ya no recuerdo), escuchar música, jugar a juegos (me vicie un rato al tetris je je), ver y observar el trayecto del avión en un mapa que podías ampliar… una pasada. Lo malo para mi persona es que mi inglés es escaso y me fue imposible ver una película en dicho idioma snif. Las azafatas nos colmaban de atenciones. Nos ofrecieron varias veces algo de beber, amen de darnos de comer y cenar (bueno, mas bien de cenar y desayunar, pues nos regíamos por el horario japonés). Probé un postre super rico: era como una especie de mus de chocolate que al fondo tenía fresa. ¡¡¡Riquísimo!!!. Cada uno teníamos nuestra mantita (aunque a mi me picaba u.u) y una mini almohada (genial para apoyar la cabeza). Y nos repartieron auriculares y una bolsita con varios accesorios: unas “gafas” para dormir, cepillo, pasta de dientes, bolígrafo... (esta bolsita la he guardado de recuerdo ^^). El vuelo también fue bien, aunque la presión y el ruido de los motores (tampoco muy alto) me dejaron los oídos mal u.u. Postura para dormir me costo encontrar. Pero el cansancio me permitió dormir bastante. Poco me entere por donde volábamos. Pero María saco unas fotos preciosas (las tiene en su facebook, pero quien no las pueda ver, ya se las enseñare yo cuando hagamos intercambio de fotos). En ambos vuelos fuimos en asientos situados junto al ala. Así veíamos los movimientos que hacía el avión.
Una anécdota que no os he contado hasta ahora es que en Madrid vimos a dos chicos con pinta de frikis (si es que se nos reconoce a la legua ja ja). Pues resulto que efectivamente íbamos al mismo destino, en los mismos vuelos, incluso en el avión de VA se sentaron justo en los mismos asientos que nosotras, pero al otro lado, junto al otro ala. ¿Nos perseguían o nosotros a ellos? Ja ja. Quien sabe si nos volvamos a encontrar en Tokio. Aunque no hablamos con ellos.
El aterrizaje nuevamente fue genial, y esta vez en el despegue no me puse tan nerviosa y lo lleve mejor.
Llegue tan muerta a Narita, que no me exalte tanto como esperaba. Teníamos unas ganas terribles de llegar a El Dorado (donde nos hospedamos) junto a la estación Tamaplaza en Yokohama. Fueron 12 horas de vuelo. De verdad, muertas y todavía teníamos que sufrir la cuarentena. Pero parece que era nuestro día de suerte y al final no hubo que hacer nada de eso. Sólo nos entregaron un papelito avisándonos de que debíamos asistir al médico en caso de notarnos algún síntoma.
Antes de salir del aeropuerto pasamos por inmigración para entregar nuestra tarjeta de desembarque y que nos ficharan (te obligan a hacer un registro de las huellas dactilares y una foto; en caso de negarse, te pueden echar del país). Recogimos nuestras maletas (¡¡Intacta!! n.n) y compramos un billete de autobús (2800 yens) para ir a Tamaplaza. Dos horas de viaje que se me pasaron volando mirando el paisaje. ¿Sabíais que aquí conducen igual que en Inglaterra? Por la izquierda. Vi un castillo muy occidental que me encanto ¡¡Y resulto ser Tokio Disneyland!! Kawai. Cruzamos Tokio y pude admirar la Torre de Tokio muy de cerca. También vimos Roppongi, esos edificios tan impresionantes. ¡¡Ah!! y una cosa que os gustara saber es que aqui es dificil que te roben la maleta del maletero del autobus: antes de subir a él, se entrega la maleta a un señor que se encarga de meterla en el maletero; a cambio te entrega un tiquet enumerado que debes presentar al llegar a la estación de destino para poder recuperarla.

3 comentarios:

  1. Te odiooooooooo!!!!!! jajaja. Que bien va por ahora tu viaje, pero ya estoy ansiosa de que cuentes muchas mas cosas ya estando en Japon!

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  2. Yattaaa! Ya estas en Tokyo, arrasalo y utiliza esas frases tan prácticas de la guía de viajes de mi parte... tú ya sabes cuales jus jus.
    Un besazo y sigue manteniendonos informados.

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  3. Me alegro que el viaje fuera bien ^_^ Ahora cuentanos que tal alli, que tal la primera impresion????

    Pasatelo bien :)

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