Nos levantamos tarde para hacer todo el tour turístico que teníamos pensado. Así que pensamos en algo tranquilo para compensar el cansancio del día del concierto. Nos vino a la cabeza el parque Yoyogi. Bajamos en la estación de metro de Shibuya, donde dimos unas pequeñas vueltas hasta llegar a Yoyogi. Maria me enseño la radio donde conoció a Gackt en persona. Era un puesto de radio que se podía ver a pie de calle a través de una vitrina (seguro que en algún dorama lo habéis visto).
El parque Yoyogi es bastante grande. Es un lugar tranquilo dentro del mundanal estrés de Tokyo. Dentro de él hay un lago que encontramos muy seco. Había muchísimos cuervos que no dejaban de graznar. ¡Son enormes! Y tienen un pico… mejor no acercarse mucho a ellos ^^U. Las chicharras se oían a kilómetros. Signo de que empezaba a hacer calor. ¡Y vaya que lo hacia! Maria tenia un mal presentimiento (tiene poderes… como los de SailorMars… T.T), así que nos salimos del parque como a la hora. Me decía que no era normal que los cuervos estuvieran tan alborotados. Además había muchos vagabundos. Éstos deben de ser muy hostiles con los extranjeros, pues piensan que por nuestra culpa no tienen trabajo (igual que pasa en España pero más exagerado). Hay que evitarlos. Quedamos de acuerdo en que volveríamos otro día al parque, pues cuando empieza a hacer muy bueno los japoneses suelen montar espectáculos de calle.
No sabíamos exactamente a donde ir. Estábamos muy cerca de Harajuku. De este distrito a Shinjuku (“barrio” de los edificios gubernamentales y de los partidos políticos) no hay mucho a pie. Decidimos caminar hasta allí. No había mucho que ver, salvo el edificio más alto de la zona. A parte había tiendas muy caras. Cogimos el metro de vuelta.
El parque Yoyogi es bastante grande. Es un lugar tranquilo dentro del mundanal estrés de Tokyo. Dentro de él hay un lago que encontramos muy seco. Había muchísimos cuervos que no dejaban de graznar. ¡Son enormes! Y tienen un pico… mejor no acercarse mucho a ellos ^^U. Las chicharras se oían a kilómetros. Signo de que empezaba a hacer calor. ¡Y vaya que lo hacia! Maria tenia un mal presentimiento (tiene poderes… como los de SailorMars… T.T), así que nos salimos del parque como a la hora. Me decía que no era normal que los cuervos estuvieran tan alborotados. Además había muchos vagabundos. Éstos deben de ser muy hostiles con los extranjeros, pues piensan que por nuestra culpa no tienen trabajo (igual que pasa en España pero más exagerado). Hay que evitarlos. Quedamos de acuerdo en que volveríamos otro día al parque, pues cuando empieza a hacer muy bueno los japoneses suelen montar espectáculos de calle.
No sabíamos exactamente a donde ir. Estábamos muy cerca de Harajuku. De este distrito a Shinjuku (“barrio” de los edificios gubernamentales y de los partidos políticos) no hay mucho a pie. Decidimos caminar hasta allí. No había mucho que ver, salvo el edificio más alto de la zona. A parte había tiendas muy caras. Cogimos el metro de vuelta.
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